PRGRAMA launiversidadnecesaria
ENRIQUE LÓPEZ • ELECCIONES RECTOR 2004
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Enrique López
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Somos ULE
Bitácora

PROGRAMA
Índice completo
Análisis del entorno
Diagnóstico
El Punto de partida
SITUACIÓN ACTUAL
El entorno externo de la Universidad de León
El entonro interno de la Universidad de León
DEBILIDADES, AMENAZAS Y OPORTUNIDADES
Debilidades
Relativas al ámbito docente
En cuanto a los aspectos de investigación
En relación a la gestión y los servicios a la comunidad universitaria
Respecto al impacto social y servicios a la sociedad
AMENAZAS
Económicas
Demográficas
Socioculturales
Tecnológicas
Financieras
OPORTUNIDADES
Económicas
Socioculturales
Tecnológicas
Financieras


Diagnóstico: El punto de partida

“No hay vientos favorables para el barco
para el barco que no conoce su rumbo”.

Séneca (Cartas a Lucilo)

El intento de caracterizar el entorno contemporáneo de la Educación Superior no sólo implica
reflexionar sobre la evolución de la sociedad sino también ser conscientes de que existen tendencias de cambio, aceleradas en unas ocasiones, difíciles de prever en otras, que, en la medida en que se desarrollan, están produciendo efectos reconocibles en el quehacer universitario que afectan a las formas de enseñar, investigar, organizar, gestionar, en definitiva, de pensar la Universidad. La Universidad de León tiene que afrontar en breve grandes retos que sin duda van a marcar su trayectoria. Son circunstancias que sitúan a nuestra Universidad en el inicio de una época de cambios que requieren renovación de las ilusiones y de los proyectos. Para salir airosos de tal circunstancia necesitaremos de mucha reflexión colectiva y generar nuevos consensos para forjar un nuevo proyecto universitario capaz de mejorar el servicio que la sociedad nos demanda y que la propia Universidad necesita.

Es un momento, pues, que nos obliga a repensar muchas cosas.
Nos enfrentamos a algo más que a un simple cambio en el gobierno universitario. Nuestro entorno nos está obligando a definir el tipo de Universidad que queremos en este nuevo escenario social en el que estamos, las aspiraciones que deseamos alcanzar y los diferentes procesos que hemos de poner en marcha para alcanzarlas con efectividad y acierto. No nos queda más remedio que afrontar estos cambios si queremos estar a la altura de los tiempos y de nuestras responsabilidades.
Todo esto no tiene necesariamente por qué ser negativo para la ULE, si bien nuestra capacidad para encarar estos fenómenos y para adaptarnos a los nuevos escenarios serán sin duda factores determinantes de nuestro futuro. Los chinos tienen dos ideogramas que refieren el concepto de crisis: uno de ellos denota el peligro; pero el otro, la oportunidad. Tenemos, pues,
la oportunidad de cambiar para mejorar. Y tenemos que cambiar porque ha cambiado nuestra circunstancia.

El entorno externo de la Universidad de León

En los próximos cuatro años la Universidad debe tomar una serie de decisiones que muy posiblemente marcarán su vida a lo largo de las dos próximas décadas. En primer lugar, la muy previsible revisión de la LOU junto con la reciente Ley de Universidades de Castilla y León y los nuevos Estatutos de la ULE constituyen importantes novedades en el panorama normativo universitario que afectan a la vida de toda la comunidad universitaria, suscitando muy diversas incertidumbres, desde el cuestionamiento de la necesaria descentralización y mejora de los procedimientos de gestión hasta la adaptación de la plantilla a las nuevas figuras legales del modo más eficaz y menos traumático posible y con la garantía de los derechos laborales del profesorado afectado. A su vez, será necesario establecer un consenso con la Junta de Castilla y León en relación a la Universidad y su concepción de servicio público y, por tanto, financiado con capital público. Con un gasto por estudiante que nos asimile a las Universidades europeas.

En este sentido, conviene tener presente que la
caída de la demanda en la Universidad no debe conducir a una respuesta de inspiración mercantil de reducir la Universidad, en cuya tentación a menudo caen las instancias políticas. El reto es consolidar la Universidad atendiendo las nuevas necesidades, a la vez que se mejora la calidad de la propia actividad. ¡No sobramos nadie!. ¡Somos necesarios todos para hacer más cosas y hacer correctamente las cosas correctas!. La mejora de la formación en un entorno más exigente caracterizado por el valor del conocimiento en el ámbito económico, la formación continua y la difusión social del conocimiento definen a una Universidad que precisa de más recursos y más autonomía, pues, en la sociedad del conocimiento la Universidad adquiere mayor relevancia social.

Además, debemos participar en la
adaptación de todas las Universidades al nuevo Espacio Europeo de Educación Superior. Esta iniciativa de construcción europea supone un eslabón más en este proyecto común iniciado por aquellos hombres de frontera, De Gasperi, Schuman, Adenauer, Spaak, etc. que entendieron que el futuro de sus países pasaba por el futuro de Europa.

Nuestra participación en programas como Erasmus, después Sócrates, en la adaptación al ECTS, etc. nos ha ido preparando para dar este nuevo salto. Sin embargo, en esta ocasión se nos pide algo más y más complejo, pero también se nos ofrece un horizonte más atractivo: hay que
adaptar nuestro sistema universitario a un modelo común para todos los países europeos. Este reto supone convertir al alumno en un sujeto activo en el aprendizaje, por ello debemos adaptar tanto nuestros planes de estudio como nuestro personal, el docente e investigador y el de administración y servicios, para satisfacer las nuevas demandas, y también nuestras infraestructuras docentes (laboratorios, bibliotecas, salas de prácticas, etc.) para que este nuevo modelo educativo sea una realidad.

Pero este nuevo reto debe ir acompañado de un
nuevo impulso a la internacionalización de la Universidad. Si formamos ciudadanas y ciudadanos europeos es para que vivan Europa, para que circulen libremente por su sistema educativo, para que adquieran y aporten capital investigador y para que nuestros titulados participen del mercado laboral europeo y no sólo del local, de ahí la necesidad de formar ciudadanas y ciudadanos que “piensen globalmente para que actúen localmente”.

En todo caso, lo evidente es que nos vamos a enfrentar a grandes reformas de índole académica en el marco del proceso de convergencia europea hacia el que nos dirigimos en la actualidad. Ni que decir tiene que cualquier previsión precisa al respecto sería prematura, dada la situación derivada, entre otros condicionantes, de la situación post-electoral en que nos encontramos. No obstante, parece estar claro que nos dirigimos
hacia una estructura de estudios universitarios oficiales con dos ciclos bien diferenciados, pero con capacidad ambos para otorgar títulos de valor oficial.

Esa doble estructura, junto con las reformas en el catálogo de títulos y en los contenidos de los mismos, ofrecen a la ULE una oportunidad magnífica para realizar una
oferta formativa completa, atractiva y de calidad; en suma, para realizar una oferta competitiva. Pero ello depende de que hagamos las cosas bien, pues no seremos los únicos. Todas las Universidades de nuestro entorno se esforzarán por encontrar un sitio, cuando menos digno, en el complicado mapa de la formación superior que se avecina, y no debemos olvidar que cada vez es más extenso y presenta fronteras muy difuminadas.

Por otro lado, todo el sistema universitario en España atraviesa en este momento por una
coyuntura singular que configura una situación llena de incertidumbres, al producirse cambios de enorme calado en algunos aspectos de su entorno cuyo efecto sobre las Universidades es difícil de prever. Así, en clave demográfica, puede observarse como, después de un incremento constante en el número de jóvenes que han venido accediendo a la Universidad, por primera vez en su historia el número de alumnos que llegan a las aulas universitarias ha comenzado a descender, aunque por otra parte el porcentaje de jóvenes que cursa estudios universitarios siga todavía aumentando. Ese descenso puede tener efectos múltiples, y serán positivos o negativos en función del modo en que seamos capaces de encararlo.

Al mismo tiempo, asistimos a un importante aumento en la oferta de formación superior (reglada y no reglada) por parte de Universidades de nuestro entorno y de otras entidades con capacidad para incorporar a estudiantes de nuestra comunidad. Aspectos como la puesta en marcha del
“distrito único” que ha acentuado la competencia por los estudiantes universitarios, aumentada si cabe por la eliminación de las fronteras dentro de la UE y las facilidades crecientes para muchos ciudadanos para moverse en su seno, permiten a los estudiantes, cada vez más, optar por ofertas universitarias de otros Estados.

Este es un fenómeno que se acrecentará de modo determinante una vez se haya producido la configuración efectiva del espacio universitario europeo hoy en construcción, pero que, ya en la actualidad se está agravando, pues, tanto
el tipo de formación del alumnado que accede al nivel universitario como el demandado por los agentes sociales, se distancian a grandes pasos de la enseñanza universitaria tradicional, a saber:

La reforma de las enseñanzas medias ha
modificado el perfil formativo previo de nuestros estudiantes, con lo que la demanda de formación superior previsiblemente tenderá a acentuar la necesidad de ampliación de los aspectos más propiamente formativos: más que acumular conocimientos se requerirá aprender a aprender, aprender a generar y a aplicar continuamente nuevos conocimientos, a dirigir esos nuevos conocimientos al desarrollo económico y al enriquecimiento cultural y social.

Además, en el entorno cambiante en que se encuentra la Universidad, son cada
vez mayores las necesidades de formación a lo largo de toda la vida laboral activa de los egresados universitarios. La rápida obsolescencia de los conocimientos y de las tecnologías hace previsible que el normal desarrollo de la actividad laboral demandará en el futuro más próximo la articulación de continuos programas de formación con objeto de favorecer su renovación y actualización. Es éste un ámbito en el que las Universidades públicas parten, por lo general, de una posición de debilidad en comparación con las Universidades privadas y otras entidades dotadas de una mayor flexibilidad y capacidad de adaptación. Ahora bien, la fortaleza de la ULE debería ser especialmente aprovechada en este ámbito: ninguna otra entidad de nuestro entorno dispone de unos medios y de un capital y potencial de conocimiento equivalente al nuestro.

Todos los fenómenos a que se ha hecho mención han comenzado a afectar ya y afectarán aún más a medio plazo a nuestra Universidad, al igual que a las demás Universidades de nuestro entorno, pues están configurando un
nuevo paradigma que cuestiona algunos de los antiguos fundamentos de la institución universitaria, suscitando nuevos y complejos retos, que concibe bajo nuevos prismas las funciones universitarias, que establece nuevos modos y condiciones para su desarrollo y que está convirtiendo a las Universidades, en el desempeño del estratégico servicio social de la generación y la transmisión del conocimiento, en una especie de institución multiobjetivo de cada vez más complejo manejo, obligándolas a mejorar sus procesos, adaptándolos a las nuevas necesidades y buscando la eficacia y la eficiencia en cada una de nuestras actuaciones.

En el peor de los casos, será necesario garantizar la propia supervivencia de la Institución. Esta cuestión básica, primaria, que hace unos años estaba garantizada por existir pocas Universidades públicas y privadas, así como la no existencia de otras instituciones que pudieran competir en formación e investigación, ha sido puesta en tela de juicio por la sociedad, y
empieza a ser discutible el hecho de que una Universidad, haga lo que haga y como lo haga, tenga garantizada su existencia indefinidamente, probablemente no la institución en su conjunto, pero sí parte de ella (Centros, Departamentos, Servicios, etc.).



El entorno interno de la Universidad de León

Junto a las consideraciones relativas a su entorno exterior, las propias características de la ULE condicionan de modo definitivo su capacidad y margen de actuación ante los retos y desafíos que suscita el nuevo panorama de la Educación Superior en España, a saber:

En el apartado de los
recursos humanos, la situación es de un considerable contraste. Así, y con carácter general, la ULE es una Universidad infradotada desde el punto de vista del personal de administración y servicios, sobre todo de aquél cuya actividad debiera ir encaminada al apoyo a las actividades docentes e investigadoras. Por el contrario, no cabe decir, en principio, lo mismo de los recursos de profesorado, con la salvedad que mencionaremos más adelante al considerar la problemática de la investigación. En términos generales, el importante crecimiento de la plantilla docente durante los últimos años ha permitido neutralizar los déficits más serios.

En relación con la
plantilla de profesorado, y a pesar de que ya hemos aludido a su suficiencia desde el punto de vista de la necesidad para atender la oferta docente, debemos señalar que, sobre todo en determinadas áreas, prácticamente no se ha incorporado profesorado joven en los últimos años. Los efectos de este fenómeno no se manifiestan claramente en la actualidad, aunque algunas consecuencias ya son evidentes. Hay grupos de investigación y de docencia que no han incorporado jóvenes investigadores en mucho tiempo, con lo que esto supone para la creatividad, empuje y continuidad del grupo. Se precisa iniciar líneas de actuación que permitan la renovación paulatina de la nómina de profesorado, y para ello pueden resultar de interés algunas de las nuevas figuras de profesorado creadas por la LOU.

Otro aspecto que consideramos de gran importancia es el del salario y los complementos salariales, donde participamos de la opinión que el profesorado universitario también debe experimentar la homologación con Europa que vemos necesaria en otros aspectos.
Salarios europeos, para todos, en una Universidad europea. Ese puede bien ser nuestro lema en esta materia. Y decimos para todos, porque así lo creemos, aunque también pensamos que un eficiente sistema de complementos salariales debe jugar un papel fundamental.

La creación de
nuevas figuras de profesorado contratado, con todo lo que ello supone, así como la nueva regulación de las pruebas de acceso a la condición funcionarial, han arrojado grandes incertidumbres sobre una parte importante de la plantilla docente. En la búsqueda de soluciones satisfactorias y definitivas para los afectados por esta situación comprometemos nuestro empeño en proponer vías de solución que serán debidamente negociadas con la representación sindical (véase el apartado de compromisos de gobierno).

También la situación de amplios sectores del personal de administración y servicios merece nuestra atención, por el alto
grado de interinidad e, incluso, de verdadera precariedad en que se encuentran. Esto es consecuencia, en gran medida, de las dificultades encontradas en el desarrollo de ofertas públicas de empleo y de la falta de aplicación o inexistencia de otros procedimientos para proporcionar condiciones de estabilidad.

Como en el caso anterior, esto nos obligará a hacer un
esfuerzo de imaginación para encontrar vías que nos permitan garantizar que el capital humano con que ya cuenta en este momento la ULE en los sectores de administración y servicios, pueda prestar sus servicios de una forma más satisfactoria para el trabajador y más efectiva para la propia institución (véase compromisos de gobierno).

En relación con la
docencia y, más concretamente, los estudios de grado, la ULE puede encontrarse en condiciones de realizar una oferta amplia y completa de estudios de grado, aunque su concreción deba remitirse al momento en que se publique el catálogo oficial de los mismos. Sin embargo, pensamos que no debe cerrarse la posibilidad de contar con nuevas titulaciones en el marco de la creación de nuevas Facultades en los dos Campus vinculadas con estudios que tienen amplia demanda social y con la presencia de grupos de trabajo de reconocido prestigio (véase compromisos de gobierno).

Por su parte, en el ámbito de los
estudios de postgrado, nuestras posibilidades parecen ser algo más limitadas, como lo atestigua el hecho de que ya hoy nuestra oferta de este tipo de títulos sea considerablemente más débil que la que nos debiera corresponder por nuestra historia y potencialidades. Desde esta candidatura participamos de la opinión de que esta vertiente va a ser clave en el futuro próximo, pues será en el terreno del postgrado donde habrá mayor movilidad de alumnado, con lo que es previsible que la competencia entre Universidades se producirá, fundamentalmente, en ese ámbito.

Respecto a la
investigación en la ULE resulta patente que ha experimentado una notable mejora desde los años de su creación, mejora tanto en su vertiente cuantitativa como cualitativa. Se trata de una mejora que queda claramente de manifiesto si atendemos a algunos de los indicadores que más se utilizan para realizar este tipo de evaluaciones.

Así, por ejemplo, en los últimos años se ha
elevado significativamente el número de publicaciones anuales en revistas incluidas en bases de datos internacionales en los campos de Tecnología, Ciencias Experimentales, y de la Salud. Desgraciadamente, no se dispone de información equivalente relativa a los otros campos del conocimiento, pero podemos suponer, en principio, que las tendencias de mejora son paralelas.

Por otra parte, los investigadores de la ULE cada vez tienen más éxito cuando acuden a
convocatorias competitivas de diferentes administraciones para conseguir financiación para sus proyectos de investigación.

No obstante, no todos los aspectos de nuestra actividad investigadora invitan al optimismo. Es un hecho, por ejemplo, que la ULE tiene una
proporción de profesorado no-doctor muy elevada, lo que en definitiva indica que una parte muy sustancial de la plantilla no ha iniciado el desarrollo de una actividad investigadora o si lo ha hecho, que no ha tenido el debido éxito en ese empeño. Incluso entre el profesorado doctor, también es un hecho que no todo él desarrolla actividades de investigación de forma continuada y de acuerdo con criterios que pueden considerarse como estándar en la comunidad científica internacional.

En realidad, estos dos fenómenos no son sino la consecuencia de que la
plantilla de profesorado se ha configurado sobre necesidades docentes y no sobre objetivos o necesidades de investigación.

A lo anterior se suma el hecho de la
escasísima dotación de personal técnico de apoyo, consecuencia del sobradamente conocido déficit que padece nuestra Universidad en personal de administración y servicios.

Por tanto, a la actividad investigadora de nuestra Universidad le queda un considerable
margen para la mejora, mejora que nos conduciría a alcanzar una producción investigadora de una magnitud acorde con nuestro tamaño y de una calidad acorde con nuestras expectativas de homologación internacional (véase compromisos de gobierno).

En otro orden de cosas, resulta difícil valorar en qué medida contribuye nuestra Universidad al desarrollo económico y cultural de la sociedad leonesa. No se hacen estimaciones al respecto, como se hacen cuando se trata de otras instituciones, o de iniciativas de muy variada índole. Creemos, sin embargo, que nuestra influencia y penetración en la sociedad, en términos reales y no meramente formales, es muy importante, que es cada vez mayor, y que la sociedad leonesa muestra un interés creciente por su Universidad.

El
número de universitarios en la sociedad ha aumentado de forma espectacular en las últimas décadas. Su presencia en empresas y en administraciones públicas es muy importante, de forma que cabe deducir que su contribución al progreso y al bienestar social ha de ser necesariamente importante. Además, cada vez son más y de mayor entidad las relaciones que se establecen entre la Universidad y el entramado empresarial. Sin embargo, también creemos que debemos estar presentes en la sociedad de una forma más directa y explícita que como hemos venido estando, de forma que nuestra incidencia como agente cultural, formativo y, en definitiva, de desarrollo, vaya más allá de la que se deriva de las actividades de formación reglada tradicionales. Precisamente por eso, no nos cabe duda de que éste ha de ser un aspecto a impulsar de modo decidido durante los próximos años, en la convicción de que una mayor y más directa presencia en la sociedad contribuirá, además, a que ésta nos preste un mayor apoyo de lo que en la actualidad hace (véase compromisos de gobierno).



Debilidades

Avanzar hacia una Universidad pública de calidad que responda a los principios ya mencionados, que forme integralmente a sus estudiantes al mismo tiempo que los prepare adecuadamente para su futuro laboral, y que satisfaga las aspiraciones académicas o profesionales de su personal no es una tarea exenta de dificultades.

Desgraciadamente, las lógicas sociales predominantes en nuestro tiempo no siempre tienden a fortalecer los servicios públicos, sino más bien lo contrario. El clima cultural y mediático no siempre incentiva el uso más creativo, innovador y crítico de las facultades intelectuales. Antes al contrario, con demasiada frecuencia banaliza las relaciones sociales y empobrece el desarrollo personal, cultural y científico.

Vivimos una época en la que se desvanecen muchos valores y en la que el recurso a la ética o a la consideración no mercantil del saber y del conocimiento se toman, a menudo, como una simple expresión de utopismo. Nuestra Universidad, que a pesar de su juventud ha sido capaz de contribuir tan decisivamente a la formación de nuestros estudiantes y al desarrollo de su entorno, no es ajena a todo ello.

Junto a las innegables
FORTALEZAS que supone disponer de un profesorado y un personal de administración y servicios profesional y bien preparado, o de grupos de investigación consolidados, presenta todavía deficiencias que debemos resolver.

Así, entre nuestras principales
DEBILIDADES cabe señalar las siguientes:


Relativas al ámbito docente.

La ratio estudiante/profesor y PAS/profesor de la ULE se sitúa por debajo de la media de España. El número de estudiantes por PDI y, mucho peor, el de PAS por profesores no es de los mejores del estado.

Carencias formativas en el profesorado e inadecuada metodología docente. Para afrontar el proceso de cambio se requieren programas de adecuación a los nuevos tiempos en todos los dominios de la vida universitaria. La sociedad y, consecuentemente, la comunidad universitaria demandan hoy en día metodologías docentes más alejadas de las magistrales y meramente transmisoras de conocimientos. El modelo de enseñanza-aprendizaje con participación y corresponsabilidad del estudiante y el nuevo papel orientador y dinamizador del profesor, apoyándose en las oportunidades que nos brindan las TIC’s, requiere unos perfiles y proyectos docentes que hay que reexaminar.

Ausencia de estímulos, incentivos. Se considera que los sistemas actuales de reconocimiento son insuficientes. Por otra parte, a pesar de que la docencia es uno de los ejes centrales de la actuación universitaria, en las sucesivas instancias de evaluación de méritos del profesorado el parámetro de la calidad docente no tiene valoración, y ello puede suponer una progresiva devaluación. Al mismo tiempo, las encuestas actuales a las que responden los estudiantes tienen escasa credibilidad.

Escasez de Cursos de Armonización de Conocimientos (Cursos Cero) para los estudiantes de nuevo ingreso. El porcentaje de estudiantes que pudiera aprovecharse de este servicio para armonizar los conocimientos adquiridos en la enseñanza secundaria y los exigidos por la Universidad es muy grande, lo que contribuiría a disminuir el fracaso académico de los estudiantes.

Escaso uso de tutorías por parte de los estudiantes. Los estudiantes no acuden de forma regular a las tutorías para favorecer sus procesos de aprendizaje y se limitan a los días previos al examen o a las reclamaciones de los mismos.

Deficiencias en el equipamiento y uso de algunos laboratorios docentes. Falta de medios en el equipamiento de algunos laboratorios docentes, lo que influye negativamente en la formación práctica de los estudiantes.

Desarrollo de una débil info-estructura para la gestión de la información. Con el fin de contribuir a la nueva sociedad de la información y el conocimiento se han ejecutado muy escasas actuaciones que en todo caso no han permitido transformar la obsoleta situación tecnológica de la ULE.

Bajo nivel de conocimiento de lenguas extranjeras de estudiantes y profesores. Este bajo nivel de conocimiento influye negativamente en el aprendizaje, limitando notablemente las posibilidades de formación, movilidad e internacionalización de la ULE.

Reducido porcentaje de estudiantes que finaliza su carrera en los años previstos en el plan de estudios. El número de estudiantes que finalizan sus estudios sin retraso no presenta los porcentajes de éxito académico adecuado, especialmente en algunas titulaciones donde las desviaciones son mayores.

Significativo porcentaje de estudiantes que no consiguen cursar la titulación elegida en primera opción. Es importante el porcentaje de estudiantes de nuevo ingreso que no consigue matricularse en los estudios elegidos como primera opción.
Formación psicopedagógica del profesorado débil. En parte debido a la juventud del personal docente, se detecta la necesidad de una mayor formación psicopedagógica y el desarrollo de proyectos de innovación docente.

Tasa alta de abandono de los estudiantes en algunas titulaciones. Aunque la media de estudiantes que abandona nuestra Universidad es inferior a la media nacional, en algunas titulaciones la tasa de abandono es muy alta.

Ausencia de un sistema eficaz para el control de la actividad docente. Es necesario desarrollar un plan que permita un mayor control en determinados aspectos de la actividad docente como clases, tutorías, laboratorios, prácticas, etc.

Estudiantes poco implicados en el desarrollo de un ambiente universitario integrado. La falta de implicación e interés por las actividades que realiza la Universidad influye negativamente en el desarrollo de un ambiente universitario dinámico y en la participación de los universitarios en eventos socioculturales.

Oferta de formación en línea casi inexistente. La tele-formación se encuentra todavía poco desarrollada en la ULE, especialmente en el apoyo a la enseñanza presencial y de postgrado.

Oferta de asignaturas de libre configuración poco atractiva. Escasa oferta de asignaturas específicas y atractivas para cada una de las titulaciones y dificultad para cursarlas por incompatibilidad horaria o de Campus.

Posibilidad de continuar los estudios indefinidamente. La actual normativa de permanencia permite que un estudiante que no se someta a examen pueda continuar sus estudios indefinidamente, lo que implica un aumento de gasto público y una disminución del rendimiento institucional.

El profesorado con experiencia docente no imparte docencia en los primeros cursos. Los profesores con mayor experiencia docente y profesional no imparten docencia en los primeros cursos y tienden a concentrar su actividad docente en los últimos cursos y en el doctorado.


En cuanto a los aspectos de investigación

Falta de recursos para desarrollar una política de investigación competitiva para el conjunto de la Universidad. Aunque se realiza una política de apoyo a la investigación no existen los recursos necesarios para impulsar la producción científica y tecnológica y se carece de indicadores de excelencia que midan el impacto y la capacidad competitiva de la investigación y de los grupos de investigadores garantizando su incidencia social.

Falta de reconocimiento y organización de la investigación. Se percibe una falta de reconocimiento de la investigación, incluso se presenta un tanto desestructurada, lo que produce una sensación de falta de estabilidad y de pérdida de oportunidades, en oposición a lo que la sociedad actual está demandando en estos dominios.

Escaso desarrollo de proyectos de investigación en áreas que constituyen prioridades en la región. Se potencian muy pocos proyectos de investigación de especial importancia para el desarrollo económico y social de León.

Falta de correspondencia entre los recursos humanos y la producción científica y tecnológica de la Universidad. La productividad científica y tecnológica no se corresponde con la dotación de recursos humanos disponibles en nuestra Universidad, si comparamos con la de otros organismos de investigación nacionales e internacionales.

Atomización y diseminación de la investigación. Se observa una tendencia a la atomización y diseminación de la investigación, a la escasez de proyectos mutidisciplinares y a la falta de optimización de las infraestructuras y a la multiplicación de los equipamientos.


En relación a la gestión y los servicios a la comunidad universitaria

Dificultad de gobierno y gestión debido a la estructura organizativa existente. Rigidez normativa, burocratización, lentitud de respuesta, falta de flexibilidad. En este apartado se recoge la lentitud en la toma de decisiones en órganos colegiados, la ausencia de procedimientos de calidad, el condicionamiento de las normativas legales internas (estatutos) y su dificultad de renovación.

Insuficientes instalaciones para el estudio. El número de bibliotecas y puestos de estudio para los estudiantes de la ULE resulta aún insuficiente, especialmente durante los períodos de exámenes. Respecto a la infraestructura tecnológica, el número de salas y equipos informáticos aún no es idóneo, aunque en los últimos años se ha producido una mejora notable.

Gabinete de Relaciones Internacionales poco conocido. El Gabinete de Relaciones Internacionales, encargado de la organización, coordinación y gestión de la estancia de los miembros de la ULE en Universidades foráneas, posee un limitado grado de integración en la comunidad universitaria, que desconoce muchos de los servicios que ofrece.

Cultura organizativa poco consolidada. Falta en la comunidad universitaria una cultura organizativa arraigada y un conjunto de valores compartidos por los distintos sectores con los que todos nos sintamos correspondidos y corresponsables.

Falta de planificación. En todos los ámbitos de actividad de la Universidad, ya sea en la docencia, ya sea en la investigación, se da una manifiesta falta de planificación de todos los procesos. Es necesaria una sistematización de los procesos de gestión y administración, para que incorporen conceptos de calidad y de mejora continua, apoyándose en una recogida sistemática de datos e indicadores.

Decisiones tomadas a corto plazo y basadas en técnicas de adaptación táctica. Se percibe una tendencia en los órganos de gobierno de la ULE a la adopción de medidas a corto plazo, basadas en criterios presupuestarios y no estratégicos.

Escepticismo y abulia ante el cambio. Se percibe en la comunidad universitaria una visión escéptica y una falta de confianza en los cambios, que dificulta la consecución de objetivos y la implantación y desarrollo de programas de mejora.

Falta de coordinación. La actual estructura matricial entre centros y departamentos de la ULE, en general, ha supuesto en muchos casos problemas de falta de coordinación en planes de estudio y líneas de investigación. En definitiva, las diferentes competencias y su reparto entre centros, departamentos, recursos materiales y personas no está lo suficientemente clara todavía.

Deficiencias en la comunicación interna. Se manifiestan dentro de la comunidad universitaria deficiencias en la comunicación interna, tanto a nivel horizontal por la falta de canales adecuados de información entre las distintas unidades como en la dirección vertical.

Obsolescencia de la infraestructura y equipamiento de calidad en la Universidad. La inexistencia de un Plan de Inversiones ha impedido dotar de nuevas infraestructuras y mejorar la calidad de las existentes, y la consolidación de un fondo para mantenimiento, reposición y equipamiento que permitiría su conservación en estado óptimo.

Financiación escasa. Los indicadores de financiación del presupuesto universitario son de los más bajos del conjunto de las comunidades autónomas; y las cifras porcentuales son las más bajas con relación al PIB.

Limitada proporción de los gastos no comprometidos. En la distribución de los gastos se observa un excesivo peso del capítulo I de gastos de personal respecto al resto de los capítulos presupuestarios.

Costes muy altos por egresado. La ULE presenta unos costes por egresado que superan de forma significativa la media nacional.

Escaso desarrollo del staff de apoyo técnico. Es necesario dotar y desarrollar el staff de apoyo técnico al gobierno de la Universidad en áreas como planificación estratégica, evaluación institucional, comunicación, dinamización cultural, relaciones internacionales, etc.

Débiles recursos para prestar una atención adecuada a los estudiantes con necesidades educativas especiales. La creciente matriculación de estudiantes con necesidades educativas especiales en la Universidad hace necesario potenciar los recursos para prestarles la atención adecuada.

Diseminación de las bibliotecas universitarias. La excesiva diseminación de este servicio hace difícil y poco operativo el funcionamiento eficiente de la biblioteca y la optimización de los recursos humanos y materiales.

Falta de coordinación entre los centros y departamentos. La falta de coordinación entre los centros y departamentos confunde a los estudiantes y dificulta el funcionamiento adecuado de la docencia y la gestión.

Conflictos entre los intereses particulares y generales en los órganos de gobierno. En los órganos de gobierno existen conflictos para establecer el adecuado equilibrio entre los intereses particulares y generales.


Respecto al impacto social y servicios a la sociedad

Falta de adecuación a las demandas sociales y resistencia al cambio. La oferta universitaria en sus diferentes apartados de docencia, investigación, formación continua y servicios en general debe adaptarse a los tiempos. Los propios procesos de cambio requieren de numerosos equilibrios políticos, lo que implica normalmente miedos, inercias, falsos temores y, en alguna medida, cierto carácter “funcionarial” de los miembros del personal.

La participación de la sociedad en la Universidad a través del Consejo Social. Es necesario fortalecer la función del Consejo Social como promotor de las relaciones entre la Universidad y su entorno y la colaboración de la sociedad en la financiación de la institución para mejorar su autonomía financiera.

Ausencia de una inspección de servicios. A pesar de que las leyes contemplan la creación de una inspección de servicios, la Universidad no se ha dotado de los instrumentos necesarios para su implantación y funcionamiento.

Falta de imagen de la Universidad de León. Ausencia de publicidad tanto interna como externa. Quizás por su joven historia universitaria y por compartir el territorio de la Comunidad Autónoma con otras tres Universidades públicas, a tenor de los recientes estudios de la ANECA, la percepción externa que la sociedad más próxima tiene de la ULE es muy escasa.

Deficiencias en la promoción externa de las actividades extracurriculares. Parece no existir mayor interés por potenciar la promoción y difusión a la sociedad de las actividades extracurriculares como cultura, deportes, extensión universitaria, servicios a empresas, etc.

Adicionalmente a las consideraciones anteriores, cabe observar como en la ULE
carecemos de un proyecto estratégico bien definido. Falta de cultura estratégica, o al menos en los últimos tiempos esta se ha debilitado. Sin esta definición, nuestras estructuras y funciones administrativas y de gestión son a veces inadecuadas. Las plantillas han crecido notablemente, pero presentan desajustes marcados y evidentes. No todos nuestros Centros disponen de instalaciones mínimamente adecuadas para impartir la docencia.

En los últimos años ha aumentado significativamente el
fracaso académico, sin que hayamos adoptado programas de actuación eficaces para combatirlo. La participación estudiantil es claramente insuficiente y, a veces, desgraciadamente profesionalizada. El mapa de titulaciones adolece de un perfil generalista, solapado, con algunas titulaciones ineficientes, no apostando por otras de claro valor social añadido.

Nuestra Universidad es todavía prácticamente
ajena a la cultura de la calidad y la evaluación. La innovación docente que muchos profesores practican con gran esfuerzo apenas si es reconocida, y a veces ni siquiera conocida.

Aunque en los últimos ejercicios han aumentado notablemente los ingresos de nuestra Universidad
no se ha apreciado una mejora sustancial en la gestión, en la cadencia de pagos y en la financiación de las diferentes actividades universitarias. Y, a pesar de este incremento de recursos, carecemos de planes ambiciosos y efectivos que favorezcan una mejor gestión y un uso más austero de los recursos.

Existe una flagante
carencia de sistemas de información fiables para conocer la calidad de la docencia, de la gestión y de la investigación; así como ausencia de una contabilidad analítica que permita conocer el coste de las actividades. Esta situación se ve agravada porque en nuestra Universidad no se actúa con la transparencia que precisa el gobierno democrático de las instituciones públicas, hay autoritarismo y se recurre en demasiadas ocasiones a la disciplina administrativa en lugar de al consenso. No disponemos de criterios estables que eviten la arbitrariedad o la incertidumbre a la hora de dotar las plantillas, o de tomar decisiones sobre cuestiones académicas o investigadoras. Decisiones que, sin embargo, deberían responder siempre a criterios objetivos, estables y conocidos por toda la comunidad universitaria. Sin embargo, los canales internos y externos de comunicación son inadecuados.

Aún estamos
lejos de desempeñar el papel de revulsivo y de motor de cambio social que una institución con nuestra riqueza intelectual puede desempeñar en su entorno. La voz de nuestra Universidad es aún demasiado apagada y el ejemplo de nuestra actividad intelectual y de nuestra práctica investigadora todavía insuficientes para servir de revulsivo en nuestro entorno.



Amenazas

Junto a esas debilidades se vislumbran
algunas
AMENAZAS que enturbian aún
más la situación. Entre ellas cabe
mencionar:


Amenazas Económicas

Competencia de otras Universidades y entidades en formación e investigación. El entorno competitivo es una de las principales amenazas, no sólo otras Universidades públicas y privadas sino también entidades cuyo fin social original no es la educación se muestran cada vez más activas en el lanzamiento de alternativas de formación. Esta nueva oferta se caracteriza por su mayor flexibilidad, amplias posibilidades de financiación y rapidez en la adecuación a la demanda, aspectos que la ULE deberá cuidar y mejorar. La investigación también se verá afectada por este problema, y la creciente actividad de centros de investigación ajenos a la Universidad será otra característica del entorno.

Entrada en una época de restricciones financieras para las Universidades. Se observa una cierta tendencia en las administraciones públicas a restringir en un futuro próximo las aportaciones financieras a las instituciones académicas de educación superior, alcanzando niveles de financiación en torno al setenta y cinco por ciento del presupuesto total.

Progresiva concentración sectorial en el mercado laboral leonés. La situación económica leonesa está extraordinariamente ligada al sector servicios, aportando los sectores agrícola e industrial un porcentaje muy bajo al PIB de Castilla y León, lo que supone una gran vulnerabilidad ante una posible crisis económica.

Dificultades para la creación de empresas en León. No existe una cultura empresarial emprendedora, quizás debido a factores históricos. No obstante, en los últimos años parece detectarse una activación en la generación de capital y recursos humanos que permitirá crear empresas leonesas competitivas. En todo caso, los índices se encuentran aún muy por debajo de los de otras regiones españolas y comunidades autónomas.

Excesivo predominio de las PYMES y MICROPYMES. El tejido empresarial en León está constituido fundamentalmente por pequeñas y medianas empresas y la ausencia de departamentos de I+D+i induce una escasa actividad empresarial innovadora.


Amenazas Demográficas

Descenso del índice de natalidad en León en los últimos años. Se ha producido en los últimos años un descenso en el número de natalicios asociado a un moderado incremento de la población anciana. El previsible descenso en el número de alumnos, por razones demográficas y de oportunidad, se percibe como uno de los factores determinantes del panorama futuro de la Universidad. A esto cabe añadir el desequilibrio que proviene de la situación territorial de la región, caracterizada por la concentración de la población en León y la despoblación en el resto del territorio.

Dificultad para predecir el número de matriculaciones futuras. Las previsiones de matrícula en la educación superior en la provincia de León vendrán asociadas no tanto a los índices de natalidad de la población leonesa, como a otros factores vinculados al comportamiento del mercado laboral, el abandono de los estudios ya iniciados, la incorporación de estudiantes de más de 25 años, la matriculación de estudiantes extranjeros y la duración de los estudios universitarios, lo que hace difícil la predicción.

Pérdida de recursos humanos. La falta de reconocimiento e incentivos a importantes tareas realizadas por profesionales del ámbito universitario podría suponer la pérdida del potencial humano que actualmente caracteriza a la Universidad de León. Las tendencias actuales pueden confirmar estructuras de profesorado masificadas y deterioradas, en que no quepa la aportación de los mejores profesionales, atraídos por ofertas más sustanciosas del ámbito privado.


Amenazas Socioculturales

Discontinuidad entre los conocimientos de la enseñanza secundaria y los necesarios en la educación superior. Se percibe una diferencia notable entre los conocimientos requeridos en los primeros cursos universitarios y los adquiridos por los alumnos al acabar sus estudios de enseñanza secundaria, lo que ocasiona altos índices de abandono en los primeros años de carrera.

Falta de apoyo de las instituciones. Se debe trabajar para invertir una preocupante tendencia por parte de las instituciones y otros agentes al abandono del apoyo y reconocimiento a la actividad universitaria.

Deterioro de la enseñanza pública como consecuencia de la cuestionable productividad social del sistema público. Se percibe una cierta ineficacia en las medidas sociales aplicadas por los gobiernos en los últimos años, lo que parece contagiar a la opinión pública, que tiende a adoptar una visión pesimista y en algunos aspectos negativa de la enseñanza pública.

Resistencias de compromiso estable con la Universidad. El mundo empresarial se muestra distante a la oferta de la Universidad, que le resulta poco atractiva. Las demandas laborales de los titulados universitarios no se ven satisfechas por la empresa, la cual desconoce la realidad universitaria e ignora titulaciones que considera inadecuadas para sus fines. Para que la situación no se vea agravada, en el futuro la Universidad deberá generar en la empresa un interés que justifique su acercamiento.

Ampliación de la variedad de títulos de formación profesional de grado superior en la provincia de León. Existen en la actualidad en la provincia diversos centros que conceden títulos de grado superior de formación profesional que suelen estar en algunos casos equiparados a diplomaturas universitarias, dotados de un carácter más práctico que los de la enseñanza superior y una duración académica casi siempre menor, lo que contribuye a generar dudas o confusiones.

Rigidez normativa. Este punto se refiere al problema que plantea la rigidez de leyes y normativas en el ámbito de la educación. Las tendencias localistas e intervencionistas y el poco margen de actuación e interpretación permitido se traducen en una pérdida de flexibilidad que afecta a las actuaciones de la Universidad de León.

Carencia de profesionales en campos con previsiones excelentes para los próximos años. Los estudios que habilitan profesiones con mejor proyección profesional son escasamente demandados por los estudiantes de nuevo ingreso, debido al déficit de orientación hacia el bachillerato tecnológico.

Predominio de valores económicos, ausencia de valores humanistas. La sociedad está inmersa en un proceso de desculturización y no es receptiva al tipo de valores que la Universidad debería transmitir. En consecuencia, los valores humanistas se están perdiendo en la Universidad, que entra así en una peligrosa espiral de la que es necesario salir. La crisis de identidad de la ULE no podrá corregirse sin entender que es necesario evolucionar en la misma medida en que lo hace la sociedad, sin que esto signifique renunciar a desempeñar un papel motor dentro de ella, fomentando los valores que la deben caracterizar y posibilitando la recuperación de la confianza en sus iniciativas.

Ausencia en redes y foros internacionales relevantes. El marco de actuación de las instituciones en el siglo XXI ha dejado de circunscribirse a una región o un país. La mejora en la calidad de las acciones, la interrelación con los referentes en determinadas áreas de actuación, la obtención de recursos diversos y las posibilidades de financiación, serán objetivos cuya consecución trascenderá las instituciones y foros de ámbito local o regional. El trabajo en redes transnacionales y la presencia en foros internacionales deberían ser actividades clave que la ULE debe evitar dejar de lado.


Amenazas Tecnológicas

Inadecuación del complejo industrial regional. La Universidad de León ha estado condicionada por un clima general poco estimulante en la región, con un complejo industrial y una red de comunicaciones que dificultaban el dinamismo de sus actividades. A ello se unía la limitada capacidad tecnológica de la región; en suma, un entorno que hasta fechas recientes era percibido como muy poco favorable para el desarrollo y crecimiento de la ULE.

Acelerado crecimiento de las demandas de TIC’s y del gasto necesario para satisfacerlas. En una época de presupuestos universitarios restringidos se observa una demanda cada vez mayor del uso de las TIC’s por todos los agentes de las Universidades. Sin embargo, los precios generalmente altos y la rapidez con la que los equipos quedan obsoletos dificultan la posibilidad de responder con celeridad y eficacia a los avances.

Intento de asumir las TIC’s sin contar con los recursos financieros y organizativos. Se percibe una tendencia en la institución académica a adoptar de forma masiva las TIC’s sin disponer, en la mayoría de los casos, de los recursos adecuados. Un problema importante es que no se han definido claramente las competencias ni las responsabilidades de los distintos agentes del proceso, con lo que no queda claro de quién es la responsabilidad de administrar los equipos, de actuar ante problemas de seguridad, etc.

Exigencia por parte del estudiante respecto a que se usen las TIC’s en todos los ámbitos formativos y de servicios. Este aspecto supone un cambio cultural en el uso de las TIC’s por los docentes universitarios, pues el estudiante exige cada vez más un mayor uso de las tecnologías no sólo a nivel formativo, sino también en los servicios administrativos que prestan las instituciones académicas.

Tendencia en la Comunidad Autónoma a pensar que los sectores de servicios, comercio y turismo no incorporan tecnología. Esta filosofía empresarial está haciendo perder competitividad a las empresas leonesas, que observan cómo otras empresas foráneas implantan innovación en la prestación de servicios.

Aparición de nuevas empresas de formación que usan las TIC’s. La presencia de nuevas instituciones académicas no universitarias que han apostado desde un principio por las nuevas tecnologías y los servicios más avanzados se consolida como un producto más flexible y mejor adaptado que las tradicionales ofertas educativas.

Progresivo deterioro social del prestigio del producto universitario ante otros productos más adaptados y flexibles. Resulta significativa la posible pérdida de calidad de los productos ofertados por las Universidades en relación con aquellos que el marco de las nuevas tecnologías posibilita.

Falta de planes consolidados de renovación y mantenimiento en TIC’s. El uso y desarrollo de las nuevas tecnologías implica la puesta en marcha de estrategias de renovación y mantenimiento adecuadas que si no se llevan a cabo repercutirán negativamente en su eficacia.


Amenazas Financieras

Financiación problemática. La falta de apoyo económico condiciona el desarrollo futuro de la ULE, pues es un presupuesto previo a cualquier despliegue de acciones. Debe hacerse un esfuerzo por buscar un modelo alternativo que incremente y mejore las condiciones de financiación como respuesta a este problema.

Escasa incidencia financiera del plan regional de I+D+i. Se hace necesario un mayor apoyo pecuniario del plan regional de I+D+i que potencie definitivamente en León avances científicos, tecnológicos e innovadores y ayude a configurar una sociedad puntera en el marco nacional y europeo.

Tendencia general de los gobiernos hacia modelos de financiación menos favorecedores para las Universidades. Los nuevos modelos de financiación de las Universidades están vinculados a la necesidad de incrementar los porcentajes de financiación a través de recursos propios.

Desequilibrio en las inversiones I+D+i entre las provincias de la Comunidad Autónoma. Existe un desequilibrio en infraestructuras y recursos destinados a I+D+i entre las provincias.

Bajo porcentaje del PIB que la Comunidad Autónoma destina a I+D+i en León. La Comunidad Autónoma de Castilla y León invierte en la actualidad en León porcentajes notablemente inferiores a la media nacional y europea en investigación y desarrollo.

Incertidumbre ante el nuevo desarrollo normativo. La Ley Orgánica de Universidades y las modificaciones que supone implican un clima de incertidumbre y de expectativas coyunturales sobre la Universidad.

Junto a las consideraciones anteriores, cabe observar la necesaria competencia creciente de la ULE de otras Universidades públicas y privadas en una etapa en la que la evolución demográfica se traducirá en una
lucha por captar alumnos de mérito. Existe una clara percepción del riesgo de quedar como una institución obsoleta por no haber sabido adaptarse a las nuevas realidades del Espacio Europeo de Educación Superior. Y, en definitiva, de perder el prestigio social y el estatus del que tradicionalmente ha gozado la ULE por parte de la sociedad.

Demasiados problemas que, junto a esas lógicas dominantes en nuestra época y a las deficiencias de gobierno a las que se acaba de aludir, generan con frecuencia desánimo e inercias difíciles de vencer. Pero
no podemos dejarnos llevar por la resignación, no vamos a dar los problemas por irresolubles. Es posible avanzar hacia una Universidad como la que deseamos y vamos a hacerlo.



Oportunidades

A nuestro alrededor podemos
encontrar
recursos y OPORTUNIDADES
para tratar de contrarrestar
esas tendencias, a saber:


Oportunidades Económicas

Previsión de un plan plurianual de inversiones. Se contempla formalizar con la Junta de Castilla y León un plan de inversiones en las Universidades de Castilla y León que tiene como objetivo principal garantizar el apoyo financiero al desarrollo y mejora de infraestructuras.

Fondos europeos para actividades como la agricultura, el carbón y la creación de infraestructuras. Con la incorporación de España a la Unión Europea, Castilla y León ha venido recibiendo de Bruselas importantes subvenciones para el carbón, la agricultura y la creación de infraestructura, contribuyendo a la generación de empleo.

Financiación procedente de Europa para el fomento de la formación y el empleo. Existe desde la Unión Europea una política de apoyo a la creación de empleo y la formación de los trabajadores. Este tipo de ayudas supone para Castilla y León una oportunidad de cualificación de los recursos humanos e inserción laboral.

Internacionalización y relaciones interuniversitarias. Las tendencias globalizadoras que se aprecian a nivel mundial en los últimos años tendrán un inevitable impacto en un ámbito como el universitario. Las reglamentaciones tienden cada vez más a ser supranacionales, desapareciendo las barreras que imponían las fronteras a la colaboración con entidades externas, así como a la captación de recursos y alumnos de otros países. Por otra parte, al ser la Universidad una institución con una finalidad específica, que no encuentra organizaciones con una problemática común fuera del propio ámbito universitario, es especialmente importante la colaboración entre Universidades con objeto de compartir experiencias y recursos.


Oportunidades Socioculturales

Demanda por parte de la sociedad de la promoción de actividades culturales y sociales en la Provincia. Las sociedades modernas demandan cada vez más actividades dentro de un marco cultural sólido y variado. Como única Universidad pública de la Provincia, la sociedad leonesa tiene depositadas grandes expectativas en la ULE. Para responder a esta demanda, la ULE debe realizar importantes esfuerzos para constituirse en el referente principal de la comunidad en materia cultural, tecnológica y científica.

Escasa oferta de calidad de formación continua y de postgrado en Castilla y León. Se percibe en la actualidad una necesidad creciente de cursos asociados al perfeccionamiento y actualización de conocimientos, demandados cada vez más por distintos sectores profesionales.

Igualdad de oportunidades para todos los miembros de la sociedad. La existencia de un progreso social importante en aspectos como la incorporación de la mujer al mundo laboral y de otras conquistas sociales como la integración de los discapacitados implica mayores oportunidades de acceso a la Universidad.

Descenso demográfico, desmasificación. La reducción del número de alumnos se entiende como un factor que va a posibilitar acabar con la masificación que sufre la Universidad en algunas de sus áreas.

Demanda de calidad. La posible aparición de Universidades privadas así como los cambios en la regulación, especialmente el distrito único, van a obligar a la Universidad de León a competir por los alumnos en un entorno muy abierto. En la medida en que los servicios formativos y de investigación tengan una calidad contrastada, este nuevo escenario puede representar una inmejorable oportunidad para la Universidad de León.

Imagen / prestigio de la Universidad de León. La sociedad leonesa reconoce la labor de la Universidad de León y esto redunda en una buena imagen social. La confianza del entorno social circundante es un factor decisivo, entre otros aspectos, a la hora de buscar los recursos necesarios para desarrollar su función.

Multidisciplinariedad. Para dar respuesta a la nueva sociedad del conocimiento, la Universidad de León debe romper las áreas de conocimiento estancas, a través de la revisión y actualización de la oferta y los contenidos de las titulaciones, a cualquier edad, comenzando con los ciclos de postgrado hasta las dobles titulaciones. Este concepto no sólo es aplicable en docencia sino también en investigación.

Aspectos climáticos favorables para el desarrollo de centros tecnológicos. Se detecta actualmente una tendencia en los países desarrollados a la concentración de centros tecnológicos en lugares que proporcionen calidad de vida a los investigadores, asociada en buena parte a las condiciones culturales, climáticas y medioambientales, caso de León.


Oportunidades Tecnológicas

Expectativas muy favorables por las promesas electorales del nuevo Presidente del Gobierno de España, respecto a la posible concentración de inversiones en tecnologías de las telecomunicaciones y del conocimiento en la zona. Existe la esperanza de que esta promesa electoral desvíe definitivamente las inversiones hacia zonas tradicionalmente menos vinculadas a la innovación y desarrollo, con lo que León puede adquirir una posición ventajosa, aportando proyectos de alto valor añadido, como la propuesta de “Ciudad de la Innovación de León (CIL)”.

Existencia del único Parque Científico-Tecnológico en la Comunidad Autónoma. En Castilla y León sólo está en proyecto el parque científico-tecnológico de León que permitirá aunar los esfuerzos de las empresas, la administración y la Universidad en materia de I+D+i, tecnología, innovación, etc.

El desarrollo de los estudios de Biotecnología. La existencia de reconocidos grupos de investigación junto con un sector químico-farmacéutico muy activo permite la posibilidad de crear auténticos clusters de conocimiento de referencia en España y Europa. De esta forma, el Campus leonés puede tener un lugar de privilegio en uno de los más principales campos de investigación del futuro: el genoma humano.

Potenciación de las inversiones en tecnologías vinculadas con la exploración del Sistema Solar. La oferta sinérgica de la única Escuela Superior de Ingenierías de España donde confluyen Industriales, Informática y Aeronáutica dota de un potencial de desarrollo propio con enormes expectativas de futuro para la Provincia. También en este caso, el Campus leonés puede tener un lugar de privilegio en otro de los temas más actuales de frontera innovadora: Marte y la exploración del Sistema Solar.

Evolución experimentada por las TIC’s, que permite mejoras en los procesos internos de las organizaciones. El desarrollo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC’s) ha permitido en los últimos años una mejora notable en los procesos internos de las organizaciones. En el ámbito de la docencia, la investigación y la gestión se ha producido una transformación que ha contribuido a agilizar los flujos de información y de conocimiento y que ha roto con los tradicionales canales de comunicación.

Evolución experimentada por las TIC’s, que permite abrir fronteras a las instituciones académicas. En sociedades históricamente marcadas por factores de cierto aislamiento físico, la implantación y desarrollo de las TIC’s ha supuesto una auténtica ruptura de barreras que hace unos años eran infranqueables. Las instituciones académicas y formativas no han permanecido al margen, y desarrollos como Internet o la teleformación presentan oportunidades en contextos cada vez más competitivos.

Fondos públicos para el desarrollo de nuevas tecnologías de información. La Unión Europea, consciente de la repercusión e importancia de las nuevas tecnologías en la consecución de objetivos de eficacia y equiparación de rendimientos en los distintos miembros de la Unión, apoya por medio de fondos el desarrollo de las TIC’s en las regiones menos avanzadas en este ámbito.

Existencia de empresas o entidades que permiten la externalización de la prestación de servicios y del desarrollo de aplicaciones. Asociadas al desarrollo de las nuevas tecnologías, el mercado cuenta en estos momentos con empresas o entidades externas que facilitan la ejecución de procesos internos en las organizaciones que antes suponían notables esfuerzos y no aportaban valor real.


Opotunidades Financieras

Apoyo institucional y político. El apoyo institucional y político, especialmente en lo que se refiere a la financiación, es un factor que determina en gran medida los medios y recursos de los que puede disponer la Universidad de León para llevar a cabo su misión.

Tendencia general de los gobiernos a la evaluación de las instituciones académicas según criterios financieros estratégicos y no con criterios operativos. Algunos gobiernos autonómicos, conscientes de la necesidad de desarrollar planes estratégicos en las instituciones de educación superior, ya han comenzado a evaluar las organizaciones de acuerdo con criterios financieros estratégicos más que con criterios operativos.

Posible Ley de Plantillas y Nuevas Titulaciones a través de fórmulas basadas en contratos-programa que tiende a una financiación por objetivos. El posible acuerdo de un proyecto de Plan de Financiación de las Universidades de Castilla y León, basado en figuras como los contratos-programa permitirá en los próximos años desarrollar y mejorar las plantillas de personal y la posibilidad de elaborar nuevos planes de estudio que se adapten a las necesidades sociales actuales. La figura de contratos-programa plantea una financiación que tiende a la consecución de objetivos y a la equidad del sistema universitario de Castilla y León. Ello significa que una gestión óptima, medida a través de indicadores o ratios adecuados, implicará una mejora de la calidad institucional y de los recursos humanos y un saneamiento presupuestario.

Cambio en el modelo de financiación. La Universidad de León no ha buscado, hasta la fecha, fuentes de financiación privada que podrían servir de complemento a la pública, dotando a la Universidad de un mayor grado de autonomía con respecto a las instituciones.

Diversas experiencias de reflexiones y planes estratégicos en otras Universidades. El interés por la elaboración de un plan estratégico, que comienza a entenderse como parte fundamental de un proceso de control y eficacia de gestión óptimos, cuenta, para el caso de las instituciones académicas de educación superior, con planes estratégicos implantados en otras Universidades con un claro efecto de impulso positivo, suscitado por el dialogo transparente y la participación democrática.

No obstante, y a pesar del amplio abanico de oportunidades que se nos presentan, bien es verdad que por sí sólo no es suficiente.
Para tener éxito necesitamos sobre todo un proyecto nuevo y factible de Universidad, una nueva ilusión y un renovado esfuerzo colectivo para llevarlo a cabo. Una nueva forma de gobernar. El contacto interdisciplinar, el diálogo intercultural, la creación de redes, la movilidad permanente, la socialización continua del conocimiento, la utilización del saber como instrumento de liberación humana y transformación social, la eficacia en la gestión y la firmeza en el mantenimiento de nuestros valores permitirán avanzar con éxito en la dirección deseada.

Nuestra Universidad, nuestros estudiantes y todo su personal tienen capacidad demostrada, inteligencia y profesionalidad suficientes.
Bastará con romper la inercia, con sobreponernos a la resignación y con estar dispuestos a generar, entre todos, el cambio de rumbo que requiere la nueva época en la que entramos.

Trabajaremos con la vista puesta en estos problemas y aprovechando nuestras fortalezas.
Lo haremos con los pies en el suelo, con el máximo pragmatismo a la hora de afrontar los problemas pendientes de resolver y de plantear las prioridades de actuación. Pero, al mismo tiempo, sin olvidar ni por un segundo nuestros principios, nuestros objetivos finales, la aspiración constante a la reforma de nuestro entorno, la exigencia de ser coherentes con nuestro compromiso social y, por supuesto, sin olvidar tampoco nuestro sueño de alcanzar una sociedad más justa.

Esa será nuestra principal fortaleza: nuestra propia voluntad de
hacer de nuestra Universidad una institución ejemplar, con identidad y de la que podamos sentirnos cada vez más orgullosos.
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ENRIQUE LÓPEZ • ELECCIONES RECTOR 2004 · tel 987 29 1742 · fax 987 29 1742
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